La televisión puede ser una influencia poderosa en el desarrollo de los niños, porque tiene la capacidad de crear un sistema de valores y una forma de comportamiento. Lamentablemente, una gran parte de la programación actual es violenta.
Normalmente, los niños ven un promedio de cuatro a cinco horas diarias de televisión y se exponen excesivamente a contenidos violentos. Además, en gran parte de ese tiempo no están acompañados de sus padres, o un adulto, y no pueden ser instruidos sobre lo que está bien o mal.
La cantidad del tiempo que los niños miran televisión, sin importar el contenido, debe ser moderada, pues de lo contrario impide llevar a cabo otras actividades de mayor beneficio como leer o jugar al aire libre.
Igualmente, las horas de estudio deben dedicarse al aprendizaje y no a sentarse frente al televisor mientras se intentan hacer las tareas.
Por todo esto, los padres deben establecer horarios para ver televisión y seleccionar programas específicos para los niños, teniendo en cuenta que sean adecuados para su nivel de desarrollo.
La Asociación Americana de Pediatría recomienda que se prohíba la televisión en los niños menores de dos años y se limite a menos de dos horas diarias en los más mayores. Así mismo, aconseja no tener televisor en su cuarto.
Los padres pueden ayudar a sus hijos a tener experiencias positivas con la televisión. Aquí, algunas recomendaciones:
:: Mirar los programas con sus hijos.
:: Escoger programas apropiados.
:: Poner límites a la cantidad de tiempo que pasan frente la televisión.
:: Apagar la televisión durante las horas de las comidas y el tiempo de estudio.
:: Apagar los programas que no sean apropiados para el niño.



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